26 de mayo de 2013
Gijón-Sevilla
el viaje pesa en mi espalda
y la sidra me arroja al sueño
que me deshace los ojos.
Su voz, inconfundible, llena el aire.
El tono enciende las luces.
Se quieren mucho contra esta pared
y mi estómago lo siente.
Es verano y el calor huye de sábanas.
El gintonic me arrastra al lavabo.
El agua me devuelve el recuerdo
de cazadores furtivos que apuran
las horas de los bares,
y el ascenso imperdonable
a un colchón ruidoso.
Me sobran espacios en este cuarto
para no dejarte dormir.
Me faltan tus dedos, que abras
la puerta sin permiso y gritemos
nuestro insomnio en este hotel
mientras miras mi espalda en el espejo.
21 de mayo de 2013
Sensaciones absurdas de derrota
25 de diciembre de 2012
Pesadilla antes de Navidad
Pensé que me dabas los buenos días,
que eras la alegría
y no un caballo de Troya
o el fin del mundo.
Sigues siendo el deshielo y las flores,
la manera especial en que
viven y se aman
y se tienen el uno al otro,
el orden y el caos.
Pensé que eras...
Pensé que eras mío.
Sentí que eras de foma
dramática, mítica y deseable.
Y yo, capricho del mundo inexistente,
vìscera terrible y racional,
me hundo de olvido si lloras
y gritas que no soy la vida
o la piedra, el amor
o un rugido a media noche,
la súbita consciencia de que alguien
te lamenta justo ahora.
11 de diciembre de 2012
The best brother ever
7 de octubre de 2012
¡Rápido! ¡Corre!
13 de agosto de 2012
Corrigiendo el dolor
Aún ando buscando un título
Los escalones se descuelgan
de esta casa.
Se me olvida la sintaxis,
el desorden lógico del estrés,
el azar cíclico de las hormonas,
los caminos al rincón oscuro.
Escucho una campana
y vuelvo a sentir el sabor
de la sangre en la boca.
He aprendido a morder,
a desgarrar, a comerme
el corazón de la presa.
Pero ya dejé mi abdomen
dispuesto y cedido
al placer y la derrota,
al puñar y el pellizco.
Ahora sólo sé correr
en huida constante
hacia la luz.
Ahora soy yo
quien teje la vida
con sus propias manos.
Soy yo la destrucción
y soy yo, también,
la entrega.
6 de junio de 2012
La inconsistencia
Me gusta, no sé cómo decirlo. No sé si perderé tildes en este post.
Pero veo la revolución en facebook. Veo quejas que se desvelan y se pierden. Veo el mundo y su devenir - inevitable- en los estados de mis amigos -lo sean o no-. Todo expuesto en la mitad latente de un monopolio.
Y así, entre letra y letra, sólo algunos se pierden en la Calle por gritar.
Mientras tanto, yo echo de menos el cigarro de liar. Y suena la atronadora música de los pájaros de mi barrio.
Y tengo sueño; muero y me canso. Y duermo. La metáfora realista y la forma ineludible del deber.